Transformarse… O ser recordado.

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Transformarse… O ser recordado.

Cuando el brazo del escalador Aron Ralston quedó atrapado en un barranco de Utah, él se vio en la necesidad de decidir entre morir en aquel lugar, o amputárselo y sobrevivir.  Tomó su decisión, y hoy cuenta la historia de cómo “no perdió su mano, sino que ganó su vida de nuevo”.  Esta adaptación extrema que tuvo que vivir Aron, es similar a la que muchos directivos y empresarios deberán asumir hoy para la continuidad de sus negocios. 

En las crisis como la actual, muchos directivos optan primero por tocar el presupuesto de las personas: los beneficios, sus remuneraciones, o llegar incluso a la separación de sus colaboradores.  Sin embargo, estos recortes presupuestarios sólo deberían producirse luego de realizar un análisis exhaustivo de otros factores, como por ejemplo la eficiencia, pues si hay un activo que se puede adecuar en entornos inciertos, justamente es el de las personas. 

Un directivo visionario debe entender el hecho de que, si las empresas se siguen manejando como lo hacían antes de la pandemia, probablemente no resistan mucho tiempo a las nuevas condiciones.  Los clientes y sus costumbres han cambiado, hay nuevas normas de bioseguridad, y medir la experiencia del usuario -CX- se ha vuelto vital.  En apenas unos meses el e-commerce ha crecido lo que se esperaba que hiciera en 3 años, y las plataformas digitales son esenciales en los negocios.  Tener un servicio de entrega a domicilio no es optativo, sino que debe incorporarse dentro de la cadena de valor.

Un directivo visionario debería proyectarse al futuro y visualizar cómo debe transformar su modelo de negocio para ser sostenible. 

Por estos motivos, un directivo visionario primero debería proyectarse al futuro y visualizar cómo debe transformar su modelo de negocio hacia la digitalización para ser sostenible.  La transformación del modelo impulsaría el desarrollo de nuevas estrategias, agregaría tecnología, abriría mercados y marcaría la pauta para que otros sigan el recorrido.  Pero el aspecto más importante es que promovería el desarrollo de las personas a través de la adquisición de nuevas competencias, generando empleo y aportando conocimiento a la sociedad. 

Es cierto que la crisis ha mostrado muchas amenazas para las empresas, pero también alternativas y oportunidades que, dependiendo de la visión de sus líderes, podrían ser transformadas en ventajas competitivas.  Ante esto, la transformación del modelo de negocio es una necesidad vital, también es una de las mejores formas de ser solidario con las personas, sus necesidades, y el desarrollo de su talento.  Por eso, antes de tomar más decisiones, ¿ya pensó cómo sería su modelo de negocio en el futuro? 

Publicado en La Revista de El Universo, el 21 de junio de 2020.

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