El desafío de la tecnología en las relaciones interpersonales

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El desafío de la tecnología en las relaciones interpersonales

“La tecnología nos está enseñando cómo ser humanos de nuevo” – Simon Mainwarig

 

Durante este tiempo de pandemia, algo que nos ha recordado la experiencia de estar encerrados es la necesidad de comunicarnos. Afortunadamente, hasta cierto punto, la tecnología ha sido el salvavidas que ha permitido que nuestras empresas –por no decir vidas- se mantengan a flote. Video conferencia tras video conferencia, webinar tras webinar, todos estamos pasando por el proceso de re aprender cómo comunicarnos en la vida laboral. Y a pesar de que éstas herramientas on-line han sido extremadamente útiles, llega un momento en el que ya hace mucha falta una conversación cara a cara, un apretón de manos, un abrazo.

El encierro nos demuestra que, aunque hayamos aprendido a disfrutar de nuestro espacio personal, llega un momento en el que el aislamiento se vuelve un yugo. Hemos pasado por una montaña rusa de emociones. Empezamos con algo de optimismo tal vez, que luego se convirtió en enojo en ciertos casos y con el pasar del tiempo, de las noticias, de las cadenas en las redes sociales y de la desinformación se convirtió quizás en tristeza. Tal vez, por ahí no habrá faltado alguien a quien se le ha cruzado la idea de mejor infectarse antes que seguir encerrado.

Las personas necesitamos de encuentro y contacto. Necesitamos una buena conversación que nos cambie el momento, que nos cambie el día. Esto es algo que se traslada a todo ámbito en el que nos desempeñamos.

En nuestra experiencia de consultoría, las relaciones interpersonales siempre son una variable de peso al momento de trabajar el clima y la cultura. La gente necesita relacionarse, necesita interactuar. Muy aparte de los vicios que pueda haber en las relaciones interpersonales de una empresa, la necesidad de encuentro siempre está ahí.

Cuando promovemos en las empresas una cultura abierta a conversar, con prácticas de encuentro y de dialogo, facilitamos la generación de ideas, la sintonía de mentes, las acciones cooperativas, el aprendizaje compartido, la estimulación de la creatividad, la amenización del trabajo, la descarga emocional asertiva. Incluso hasta podemos sanar heridas entre colaboradores. Todo esto desembocando en el crecimiento de las personas y de la organización.

Una organización se vuelve saludable al tener equipos que incorporan en sus prácticas conversaciones potenciadoras, inspiradoras, inteligentes. Los colaboradores –y en especial los líderes- logran esto cuando se les enseña a entrar en dialogo profundo con los demás. Esto requiere de un entrenamiento para el desarrollo de empatía, de aprender a indagar con curiosidad sana para entender mejor otros puntos de vista de una misma realidad, es decir, salir a explorar otras mentes para comprender mejor las situaciones. Muchos problemas organizacionales pueden solucionarse con una buena conversación.

Frente a la pandemia, las organizaciones se han volcado al teletrabajo y video conferencias como vías prácticas y bastante eficaces en la mayoría de los casos. Con estos nuevos medios se han abierto las puertas a nuevas formas de coordinar, de dirigir, de hacer seguimiento, entre otras. Lo que también nos presenta una serie de nuevos desafíos, pues, aunque el aspecto funcional- laboral está cubierto, las personas seguirán teniendo la necesidad de encontrarse y de sintonizar con quienes están compartiendo su trabajo a un nivel humano.

En sí mismo, es importante que las organizaciones ayuden a que sus colaboradores aprendan a conversar, pero ahora también será necesario hacer un esfuerzo adicional para dar los espacios y los tiempos de encuentro entre las personas de forma “virtual”. Esto supondrá encontrar nuevas formas tecnológicas para compartir.

En Humane Consulting Group, hemos tenido la experiencia de ensayar un webinar de acompañamiento para las personas en las empresas. Durante el tiempo de pandemia hemos podido ayudar a varias organizaciones que nos han abierto sus puertas. Los resultados han sido muy satisfactorios y los comentarios de las personas altamente positivos. Las personas terminan muy agradecidas y emocionadas por poder compartir un momento de reflexión y cercanía desde la experiencia común de fragilidad. Al final, una de nuestras conclusiones ha sido que, a pesar de que la gente está trabajando desde casa, la oportunidad de salir de un uno mismo y compartir una conversación o un espacio de encuentro sigue siendo una variable importante, por no decir vital.

Este es un momento hito para el mundo. Estamos enfrentando una situación que nos ha remecido en muchos niveles, exponiendo las fragilidades de nuestros sistemas de gobierno, de la sociedad, de nuestras organizaciones y de nuestra humanidad. Está en nuestras manos, como agentes activos de cambio, enrumbar las nuevas prácticas que esculpirán a las empresas del mañana. Usemos esta oportunidad para encaminar a las organizaciones hacia un futuro donde la tecnología sirva como un potenciador sin deshumanizarnos en el camino.

 

 

 

 

 

 

 

 

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