¿Cómo es el profesional post-COVID-19?

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¿Cómo es el profesional post-COVID-19?

El trabajador deberá adaptarse a los nuevos desafíos.

La pandemia de la COVID-19 ha dejado dolorosas secuelas a su paso. Son muchas las familias afectadas, y el futuro para las empresas está siendo incierto y complicado. Esto, sumado al confinamiento, podría generar una sensación de desaliento. ¿Podemos hacer algo ante esta realidad?
Las crisis han formado parte en la historia de la humanidad, y, por lo tanto, también han sido un escenario ideal para desarrollar nuevas destrezas. Es el momento para edificar al profesional post-COVID-19, asumiendo algunos hábitos que serán claves en el futuro inmediato:


1. Cumplir los acuerdos laborales. Como mencioné en un artículo anterior, es probable que el teletrabajo no se adecúe a la jornada laboral tradicional, por lo que se debe implementar el trabajo por objetivos. Ante esto, es totalmente saludable que todo el equipo participe de la planificación semanal, declare los avances esperados, y al final del periodo, evalúe el cumplimiento. Esto cohesiona al equipo y promueve el desarrollo de las competencias de corresponsabilidad y orientación a resultados.


2. Dedicar tiempo a la formación personal. Con tanta información disponible en la red, es factible aprender algo nuevo, ya sea un software, una herramienta, una metodología ágil o simplemente aprender las recetas de sus platos preferidos. Instruirse tiene dos efectos positivos, pues por un lado se obtiene la satisfacción del crecimiento personal, y por otro, se estimula el pensamiento lateral que promueve la creatividad. Con esta práctica se adquieren las competencias de flexibilidad e innovación.


3.Compartir con la familia. Este es el ámbito más personal e íntimo para dar y recibir, y en momentos de crisis, es la balsa en la que prima el diálogo y el apoyo. Compartir con la familia siempre será una buena inversión, pero además desarrolla el liderazgo, la empatía y la colaboración.


4. El último y más importante hábito es el de fortalecerse en el encuentro con Dios. La crisis también recuerda la fragilidad humana, y nos lleva a buscar a quien tiene la capacidad de calmar las tempestades. Dios nos ayuda a mirar adelante con esperanza, y encontrar la fortaleza para ayudar al que lo necesita. En este camino desarrollamos las competencias de optimismo, proactividad, visión trascendente y resiliencia.


Finalmente, quiero solidarizarme con quienes han sufrido las dolorosas consecuencias de la pandemia, y alentar a todos los que están colaborando para contenerla. Todo esfuerzo será importante para ganar esta batalla, y así juntos reconstruir nuestro querido Ecuador. (O)
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